Más que palabras...
Creia que sería más facil describir un conjunto de sensaciones que pueden darse en un momento determinado, sin embargo hoy estoy aquí, sin saber bien qué escribir,... simplemente porque me resulta imposible sintetizar tantos buenos momentos en unas lineas. ¿Se puede describir la magia?
Creo que la magia solo se puede sentir...
Tres días especiales con alguien especial, compartiendo sueños, dibujando sonrisas en sus labios, fotografiando momentos y recuerdos en mi mente, saboreando besos de te verde, disfrutando de cada buenos dias a su lado, y sobretodo aprovechando cada minuto, aún sabiendo que el tiempo pasa... y que con cada silencio solo intento decir más ...
Conocerte es entender porqué te echo de menos, es necesitar refugiarme en tus abrazos, y querer sentirte cerca a cada instante. Es perderme en tus caricias, es perderme en ti...
Gracias por estos dias maravillosos, por cada segundo que me has hecho sonreir, que me has hecho volar y soñar, por las sorpresas que han sido una detrás de otra, por tus locuras improvisadas, por tus mimos...
"Nada como verte sonreir mientras duermes..."
Y un abrazo enooooorme para los personajes de los chupes (David, Rubén etc) y para un solete de persona que fotografió un momento muy especial, y ayudó a que este finde fuera como ha sido :).
Escuchando Richard Marx "Right here waiting for you"
...Últimamente solo vuelve la calma cuando veo arder la chispa de tus ojos, que da tranquilidad a mis dias. Últimamente encuentro un sentido a todo lo que entonces busqué. Es tu magia la que proporciona una dosis de energia a todos mis momentos, y tu mitad de locura que unida a la mía, consigue un equilibrio imposible.
Ha pasado ya un año desde que decidí cambiar de aires, vivir nuevas experiencias, y encontrarme un poquito más a mí misma, yéndome a vivir a Florencia durante cerca de 6 meses. Ha sido una de las mejores vivencias de mi vida, en la que he aprendido mucho de mí misma, y de los demás... de la convivencia con otras personas, y el recuerdo de todos los que estaban aquí. Fue un momento muy importante en el que dejaba atrás muchísimas cosas importantes para mí... sabía que el hecho de irme fuera, suponía una decisión que implicaría muchos cambios, positivos y negativos, pero aún así decidí seguir hacia adelante.
Nunca estuve segura de si realmente creía en el Destino o no. Siempre me llamaron la atención las casualidades, las cosas que ocurren inesperadamente, la magia que dura unos segundos...
Una vez me contaron que debíamos ir guardando las palabras que encontráramos a nuestro alrededor. Debíamos ir buscando y con cuidado meter en un frasco todas aquellas que, tímidas, se encondieran a nuestro paso. A medida que el tiempo avanzaba fui conservándolas, como objetos valiosos, sin embargo después de recorrer todo el camino pude ver que dentro del recipiente unas caían encima de otras, lastimando a aquellas que en su momento tuvieron tanto valor, y que poco a poco acababan por olvidarse, otras resbalaban y se perdían por el camino, y algunas apenas podían mantenerse dentro entre tantas otras desconocidas.
Estoy harta de verme reflejada en esta pantalla. De mirar a través de unos ojos cargados de "saudade", que buscan recuerdos en cada recoveco, y sonrisas en cada servilleta de papel. Cansada de buscar caricias en las lineas de mis manos, y significado a las señales que conforman mi vida.
Hay momentos en la vida en los cuales llegamos a aquel mismo momento del pasado, cerramos nuestro círculo de la vida para volver a comenzar otro nuevo
como bien se decía en Los Amantes del Círculo Polar.
Sus dedos, enfundados en unos guantes medio rotos,
Salió para correr entre aquella red inmensa de árboles... aquella voz en sus sueños tenía que significar algo importante... era una señal más.. estaba segura.
Los sueños son la meta y la imaginación el transporte... la realidad, el punto de partida...
He abierto el correo, y un vuelco en mi estómago me recuerda que sigo viva. Cuantas sensaciones pueden crear unas palabras, que a su vez, llevan unidas una imagen, y ésta una persona, unos momentos, unos días, unas sonrisas compartidas, un viento que hace resbalar mis tirantes, unos ojos que me observan por el retrovisor, y gestos... muchos gestos...
Si alguna vez el cielo arde, quiero sentarme a verlo contigo. Quiero sentirme arropada por tus brazos, y que tu respiración en el oido me calme... que tus labios rocen mi cuello queriéndolo recorrer sin límites ni precaución... que tus ojos se pierdan a la misma altura que los mios, en aquel punto invisible del infinito... del horizonte...
Hoy estoy cansada.
Hace un rato que observo el mundo pasar, y Bush vuelve a ganar
.
y qué le voy a hacer si me gusta romper el abre fácil de las latas, escuchar el mar en una caracola, el roce del chocolate helado en mis dientes, sentarme a ver pasar el mundo, tatarear una canción, ponerle nombre a nuestra película, despertarme con tus besos en mi cuello, vaciarme en una carta
Zapatos nuevos, zapatos viejos, cordones arrastrados, algún torpe tacón de aguja
todos los veo pasar delante de mis ojos, esquivándose unos a otros entre la multitud
seguramente alguien los espera en una cita a la que nunca llegarán a menos que aligeren el paso,
y yo te espero sentada en tu portal, con la única esperanza de que la antigua bombilla se encienda, y entre los cristales arañados por fin pueda verte sonreir. Mis guantes de arco iris, abrazan mis dedos para que no se resfrien
los llevo a mi cara
y es que me encanta el olor de mis guantes, porque aún huelen a tus caricias. El tic tac de mi corazón pisa el acelerador, al ver que las agujas marcan la medianoche, y aún no estás aquí
y tampoco veo tu carroza convertida en calabaza.
Esta noche he engañado al miedo. Jugábamos al escondite, y debía contar hasta cien con los ojos vendados, claro que él no sabe de números
y yo sin calcetines de colores, ni zapatos nuevos para no despertar a los que ya sueñan
he gateado por mi ventana, arropada por un miércoles recién estrenado. La luna se ha puesto su mejor traje, de lentejuelas, porque ilumina toda mi calle, y las estrellas con previa invitación se han agolpado para ver el espectáculo. Dejando al miedo atrás, he caminado por la cuerda floja bailando para la luna, marcando pasos que nunca aprendí, y sonriendo ante los guiños de cada estrella. La luna ha tendido su alfombra de luz, y en ella he disfrutado de la magia de una noche
mi noche
dedicando mi mejor mirada, mi mejor susurro, a una LUNA que hoy está LLENA de felicidad
Lo ví pasar todo inmovil, como si perteneciera a otro mundo a otro tiempo, ya que mi cuerpo no respondía ante tal situación. Mis ojos húmedos intentaban quedarse con cada detalle de esa ciudad que ya no sería más la suya la que abandonaba en una mañana de un viernes
de un sol de julio. Amanecí cuando aún apenas entraba luz, y con cuidado cerré cada cremallera para poner fin a la locura, caminando de puntillas sobre la moqueta, para no despertar a las últimas estrellas de esa noche que desaparece. No quise despedirme de ellas, no quise decir adiós, porque el adios suena triste en mis oidos, deja un sabor amargo en mi garganta, y moja mis ojos continuamente. Con mi equipaje en la mano, salí por el portal dejando una parte de mí allí
me fui sola, sin despedidas, sin abrazos y besos que llevan al olvido, sin caricias tristes
y por primera vez no lloré
no lloré y un nudo inmenso se hizo en mi garganta hasta que me vino el olor a azahar, y el calor insoportable de mi ciudad
Aún sigo intentando entender cómo pude retenerlas, como conseguí que esas pequeñas gotitas no saltaran al vacío
¿quizás porque para mí fue solo un hasta luego? ¿quizás porque mi corazón se quedó y ahora no soy capaz de sentir? ¿quizás es él el que se tumba en la hierba a observar los amarillos y verdes de la Toscana?... ¿le dará un beso por mí cada día?
Me llevó la cuchara a la boca con sabor a matalauva, las primeras gachas algo precoces me acompañan en esta tarde de otoño, dejando una suave sensación en mi lengua. Mientras veo esas fotografías en blanco y negro vienen a mi mente mil recuerdos no tan añejos que me hacen sonreir
cuánto tiempo pasamos juntos, cuántas lunas nos vieron en mi portal, y cuantas puertas entreabiertas intentaron enterarse de algún nuevo cotilleo mientras me perdía en tus brazos. En la primera foto una sonrisa con ojos cerrados, y tu mano rozando mi nariz con aquel jazmin que tanto me gustaba oler
luego me lo regalabas, y lo dejaba dormir conmigo arropándolo del frío exterior
Devorando las hojas del nuevo libro, ilusionada
como una niña abriendo su regalo de reyes, he visto la ciudad pasar apenas con el rabillo del ojo como una película a doble velocidad en blanco y negro. Las gotas de lluvia resbalando por mi pelo han ido adornando y haciendo mío esa nueva adquisición de la mañana. Mientras mi paraguas dormía plácidamente en la estantería superior del armario, al calor de la ropa recién planchada, mis zapatillas prestadas esquivaban los charcos de la infinita calle que me llevaría hasta la última parada de autobús
Mientras lo esperaba he visto un paraguas que cariñosamente cubría a su dueña, protegiéndola de tales gotas enfurecidas, el paraguas de un señor que corría por la calle dando volteretas, escapando de sus manos, y acelerando su paso al sentirse atraído por ese viento. Otros más osados, dejaban de oler el cabello de esos niños para poner una sonrisa y recoger todas las gotas posibles
y mis ojos borrosos clavados en el charco que moja mis calcetines azules.